Conviene en las
relaciones situar mente, cuerpo, emociones y conciencia en su justo
lugar.
Poniendo conciencia en
estos tres aspectos quizá podamos situarnos en el lugar que
corresponde ante nuestros amigos, pareja o en nuestras relaciones
íntimas, así desde la igualdad y librarnos de relaciones
asimétricas, de hábitos automáticos sostenidos por mucho tiempo y
de relaciones que a largo plazo suelen ser contaminantes o estar
contaminadas.
- Igualdad quiere decir que entre tú y yo no hay diferencias.
- Relaciones asimétricas quiere decir que yo no te hago de padre o madre y tu no me haces de padre o madre.
- Hábitos automáticos quiere decir esas cosas que hago sin darme cuenta por mis cosas irresueltas (antiguas relaciones ya sea con antiguas parejas o con nuestros padres).
- Relaciones contaminantes o que a largo plazo están contaminadas quiere decir que a parte de “tu y yo” en esta relación hay más gente de la que somos conscientes y estas tienen su aparición de forma mental, emocional e incluso instintiva.
Una de mis dificultades
como persona y como terapeuta siempre ha sido la de acabar siendo la
diana de las cosas irresueltas del otro en la relación y en algunos
casos también poner cosas irresueltas mías en la otra persona.
Si eso no se corta y se
establece de otra manera, a largo plazo, créanme es un autentico
infierno. Hay parejas que llevan años viviendo en él.
Afortunadamente para mí y gracias a los años de terapia ya me se
ver la cosa a tiempo, sobre todo en el momento en el que mi mente se
ve desbordada por las situaciones del pasado que ya no son en algo
que ahora és y con personas que ahora son enseñándome lo mismo que
me enseñaban aquellas personas que fueron.
También por carácter
una de mis costumbres es hacer de padre de mis amigos, otro hábito
profundamente desgastante que al final acaba en inevitable depresión
o sentido de la posesión. En este caso fueron mis amigos de la
infancia los que me enseñaron y es una forma de mi carácter que
tengo mucho más a raya.
Poniéndome a mi mismo
como ejemplo dejé de escribir en este blog al poco de conocer a una
persona por la que he sentido un profundo cariño, afecto y
atracción. En mi caso, por ejemplo, la cosa está en que
sencillamente dejo de hacer lo que me agrada o lo que necesito en pro
de mi por tomar conciencia de la necesidad del otro y claro, lo que
me acaba sucediendo es que dedico más tiempo al otro que a mi.
Lo normal después de
ver como se establece tan magna ilusión alrededor de las cosas
regidas por el amor al prójimo es que uno sienta un miedo o un dolor
atroz dado que se ha olvidado de alguien, ese alguien es uno mismo.
Afortunadamente para mí cada vez me pierdo menos y soy consciente de
que en mi vida todo esto será un fenómeno recurrente.
Lo digo como carta de
presentación puesto que de médico, poeta y loco todos tenemos un
poco... aquí he mostrado, creo que con suficiente transparencia y
desnudez mi parte más loca y, en consecuencia, la más humana.
A esa persona y a los amigos que día a día me enseñan quien soy va dedicado este artículo y mi menos contaminado amor.
Mi más sincero agradecimiento a mi antiguo terapeuta E. Nieto y a mi actual terapeuta y supervisor J. Cardona. Sin su apoyo y mirada externos posiblemente seguiría dando vueltas en círculos más grandes.


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