QUE ES PARA MI LA TERAPIA GESTALT
A más de un año vista de haber empezado este blog he decidido revisar y acotar un poco los contenidos a fin de que sean más asequibles y, quizá, menos personales.
A más de un año vista de haber empezado este blog he decidido revisar y acotar un poco los contenidos a fin de que sean más asequibles y, quizá, menos personales.
Lo mejor para dar a entender lo que para mi es la terapia Gestalt es recurrir a la idea que Fritz Perls acabó teniendo sobre la personalidad neurótica, la digo de memoria, con lo cual puede no ser una definición exacta:
“El neurótico es aquella persona que no sabe cuando entrar en contacto con una necesidad y cuando retirarse tras haberla satisfecho”
Explorando el asunto uno puede, observándose a uno mismo y observando el mundo que le rodea, llegar a la conclusión de que la neurosis ha adquirido en la actualidad la dimensión de una pandemia. Podemos quitarle peso diciendo “ya, todos tenemos nuestras neurosis” o por el contrario negar que estamos de una forma u otra enfermos.
Mi conclusión es que estamos enfermos y no lo estamos. Vaya, eso es una incongruencia, me podrán decir. Para aclararlo simplificaré al máximo el concepto de neurosis tal y como actualmente la entiendo yo:
“La neurosis es una forma rígida de adaptación al medio que irremediablemente se vuelve caduca, arcaica y disfuncional”
Con eso me refiero a que los humanos tenemos una tendencia bastante convencional a apegarnos a cosas, a personas y a pautas que nosotros mismos nos establecemos, tendencia que algunos autores denominan “La naturaleza conservadora del ser humano”, visto así uno puede comprender que la dinámica del conservadurismo a gran escala es básicamente un temor a lo desconocido. Como todo es, en cierto modo, efímero y volátil lo que me sirve hoy, no necesariamente me sirve mañana.El resultado de perpetuar cierto tipo de relaciones con objetos o personas exteriores, así como el de perpetuar pautas internas de tipo mental, emocional y instintivo suele ser dolor, estancamiento e insatisfacción.
Así pues la terapia Gestalt funciona como una herramienta para salir del entumecimiento y el automatismo del corsé que llevamos puesto y devolvernos a algo más parecido a la vida, con sus más y con sus menos.
Aunque cada terapeuta tiene su forma particular de trabajar en Terapia Gestalt se considera, a diferencia de otras formas de análisis, que el terapeuta se usa a sí mismo como herramienta de trabajo.De ese modo lo que se pone encima de la mesa es la capacidad del terapeuta para poder acompañar y señalar al cliente espacios y formas de satisfacer sus necesidades que ya posee y que por el motivo que sea no puede verlas así como señalar formas más desajustadas y arcaicas de relación con el mundo y las consecuencias que trae.
La ampliación de la consciencia no es una tarea fácil para nadie y requiere de complementarla con ciertas dosis de amor propio y responsabilidad. En el trabajo terapéutico hay una cosa que esta clara y es que:
“Aquí el que no se aclara repite”
Se puede repetir desde muchos lugares, tanto desde las conductas y formas que hemos establecido a través de nuestra vida como aquellas formas más complejas y difíciles de ver guardadas dentro del inconsciente familiar.
Como decía Perls:
“No hace falta ir a picar al inconsciente cuando la información que necesito esta en el presente, en el aquí y ahora.”
De ahí que la Gestalt de primacía al momento inmediato y a lo que esta sucediendo, cambie el modelo explicativo por el expresivo y recurra constantemente a la reapropiación de lo que se dice.
Sin más que aportar, por el momento, me despido invitando, tanto a profesionales como a personas interesadas, a que hagáis también de éste vuestro espacio con preguntas y aportaciones.
Xavier Angel Cebrecos
VIPASSANA & GESTALT, GESTALT & VIPASSANA
Después de haber finalizado mi formación como terapeuta Gestalt y tras más de un año de mi primera experiencia en el retiro de meditación Vipassana me dispongo a intentar haceros llegar mis conclusiones sobre los beneficios que estos dos métodos o disciplinas significan en la actualidad para mi. Aclarar que como son métodos que se experimentan, tanto la experiencia como la interpretación son subjetivas, no hay mejor manera de averiguar si el método funciona en uno mismo que experimentandolo.
Para entrar en materia, sintiéndome más terapeuta que meditador, empezaré por hacer un pequeño retrato de conceptos muy básicos de lo que sería la terapia Gestalt y de los origenes del Análisis Bioenergético:
Siguiendo la trayectoria de autores como Fritz Perls o Wilhem Reich uno llega a la conclusión, después de determinadas lecturas (“El enfoque gestáltico” de F.Perls y “ La Función del Orgasmo” de W. Reich), de que el equilibrio saludable en el ser humano consiste en la capacidad y la flexibilidad que éste posee para entrar en contacto con una necesidad, satisfacerla y retirarse.
La aportación de Reich lo contempla desde la función de tensión y distensión del organismo: tensión que origina la apertura del ciclo haciendo consciente la necesidad y distensión al haberla satisfecho. Funciona como una polaridad en la que en un extremo tenemos la tensión y en el otro la distensión.
Perls disecciona este proceso en diferentes etapas y observa como ciertas perturbaciones psíquicas interrumpen, en diferentes estadios, la satisfacción de la necesidad. Relacionándolo con la afirmación arriba citada de Reich, lo que observa Perls, es como se interrumpe el movimiento y la fluctuación natural entre tensión y distensión, cuando dicha fluctuación se interrumpe hablaríamos de un ciclo de la necesidades perturbado y/o polarizado. Dicho sea de paso esas perturbaciones de carácter individual e incluso colectivo pueden tener su origen en causas exógenas (culturales, sociales,...) y/o endógenas (aprendizajes y percepciones de carácter biográfico) al individuo.
Dichos autores, con los cuales comparto a grandes rasgos mucho de lo que he aprendido por mi experiencia vital, reconocen en la satisfacción de una necesidad, mediante el contacto genuino con la misma, una fuente de salud. Quizá por eso a muchas personas el carácter dionisíaco de la Terapia Gestalt les resulta muy práctico y funcional para hacer consciente su ciclo neurótico y poder establecer nuevas pautas de conducta que facilitan el contacto genuino con sus necesidades.
Por eso la tendencia actual por la que se reconoce a la Gestalt es como una terapia de Contacto.
Si bien cabe ampliar el concepto de “Terapia Gestalt como una terapia de contacto”, cosa que haré más adelante, aquí es donde la experiencia del retiro de Meditación Vipassana me ayudó a comprender la magnitud del asunto pues, como buen buscador, no soy participe de quedarme con un punto de vista concreto o encerrarme en un único marco teórico que se preocupe por estudiar, comprender y mitigar los males que azotan la psique, el alma y el espíritu humanos.
Si nos atenemos al concepto sesgado de “la terapia Gestalt como una terapia de contacto” entrando en contradicción con el mismísimo Perls, la meditación Vipassana sesgada nos situaría en el extremo opuesto... la Retirada.
Diez días de estricta meditación, sin poder hablar, sin poder comunicarte o expresar, escribir o dibujar, escuchar música o tener relaciones sexuales no es algo a lo que muchas personas estén dispuestas a enfrentarse. Esta confrontación con uno mismo y la ruptura tremenda de hábitos compulsivos a los que por norma general nos sometemos tiene como función comprender y experimentar estos tres preceptos o verdades universales: la impermanencia, el sufrimiento y la ausencia de ego.
Para comprender y experimentar estos tres fenómenos es necesario ese entorno estricto y totalmente opuesto a lo que en Gestalt se vende como contacto, es decir, aparentemente lo que se hace en Vipassana es Retirarse completamente a uno mismo... y en parte esa es la clave puesto que señala el otro lado de la cosa, el contacto pleno con uno mismo, el retraimiento total hasta llegar a sensaciones muy sutiles que se dan en uno mismo y consecuentemente se dan en todo aquello que a uno le rodea.
Si la Gestalt cubre en buenas condiciones la gestión de la agresividad y la responsabilidad de salir al mundo a obtener lo que uno necesita facilitando un contacto interno y después uno externo con la necesidad lo que la Vipassana facilita y en lo que hace hincapié es sobre todo en la gestión de la retirada. Una retirada de la cual se puede observar lo impermanente de cualquier cosa, el sufrimiento que genera el apego a eso que es impermanente y el reconocimiento del ego como una ficción que nunca tiene suficiente y que, moldeada por el entorno y creada por nosotros mismos, se ha convertido en nuestro amo en lugar de nuestro siervo.
Una imagen que encarna de una forma un poco exagerada al siervo convertido en amo la podemos encontrar en Gollum, el personaje de El Señor de los Anillos de J.R Tolkien, en última instancia es la compasión por esa creación y la aceptación de que forma parte de nuestra vida lo que nos puede hacer más amorosos con nosotros mismos y con los demás, siempre, claro está, poniendo un límite y reconociéndolo como algo que es funcional y que siempre malversará aquello que se puede considerar genuinamente necesario. Dicho de otra manera la mente/ego siempre va a dotar los objetos del mundo exterior como algo que, de alguna forma u otra, le completa.
Desde ambas experiencias vividas enteramente las dos muestran en cierta medida una polaridad que abarca un gran conocimiento y entrama una gran responsabilidad con uno mismo y con aquellas personas de las que uno se acompaña en algunos tramos del camino.
Si quieres experimentarlo de una forma un tanto burda (importante no hacerse daño) sujeta tan fuerte como puedas un objeto con una de tus manos y aguanta tanto como puedas, como si fuera tu vida lo que estas agarrando, mira a ver que sensaciones se van produciendo en dicha acción y ves hasta el límite, hasta que no te quede otro remedio que soltarlo, sigue atento a lo que sientes tras soltarlo... y después pregúntate con cuantas cosas, personas e ideas haces lo mismo de forma inconsciente, si eres honesto al darte la respuesta habrás empezado el camino, ahora puedes empezar a hacerte responsable.
Xavier Angel Cebrecos
RELACIONES (I)
El campo de las relaciones amorosas es un terreno que siempre ha resultado cuanto menos interesante y cuanto más el mayor hervidero de conflictos internos (con nosotros mismos) y externos (con nuestra pareja o amante). Es un territorio en el cual encontramos valles, montañas, llanuras... también podemos encontrarnos con campos primaverales, desiertos, colinas verdes, campos amarillentos y ciénagas.
Nuestro compañero o compañera sentimental será aquella persona que tiene todos los números de la lotería para ponernos delante nuestros asuntos irresueltos y nuestras Gestalts inconclusas. Esto hace de la pareja un campo de pruebas inigualable en el cual podemos crecer acompañados siempre que haya una firme voluntad y un fuerte compromiso por parte de los dos integrantes de la misma.
Quizá el reto de nuestros tiempos está, precisamente, en el hecho de que allí donde nuestros padres y madres estaban limitados en su capacidad de elección de pareja nosotros nos sentimos mucho más libres de establecer vínculos y elegir con quien queremos estar y con quien no, por decirlo de alguna forma:
“El peso familiar, cultural y social, aparentemente y según el caso, a disminuido en lo que respecta al establecimiento de vínculos amorosos”
Por otro lado eso nos deja un vacío pues la elección de pareja la hace uno mismo, lo que comporta un elevado grado de responsabilidad, de esta forma podríamos afirmar que:
“Donde nuestros padres tenían que asumir ciegamente una responsabilidad nosotros tenemos la oportunidad de tomarla libremente y con los ojos abiertos.”
Ya no son papá o mamá los que nos dicen con quien nos debemos casar y con quien no, pueden mostrar sus preferencias o mostrar sus opiniones pero el sentido de obligatoriedad que ellos y ellas sufrieron ha ido en muchos casos en detrimento hacia su extremo opuesto. Donde cabría comprender el sentido del compromiso tomado libremente nos encontramos con el libertinaje.
Con libertinaje me refiero a la ausencia de responsabilidad al establecer un vínculo amoroso y afectivo con otra persona. Para aclarar un poco hago referencia con algunos supuestos:
- Que cuando se acabó el color rosa y las flores de la relación original y la pareja se presenta tal y como es, con defectos y virtudes, no cumple con mi imagen ideal y es desechada para ser substituida.
- Que cuando el rojo pasión y el fuego de la sensualidad original pierden intensidad cierro las puertas y me voy con la música a otra parte en lugar de mirar que puedo hacer para avivarlo.
- Que cuando el verde y tierno de la relación se endurece y los problemas de la vida cotidiana se inmiscuyen dentro de la relación abandono el barco por no poder sostener que los problemas del otro, por muy suyos que sean, me afectan.
- Que cuando me doy cuenta, o ni eso, de que una relación íntima implica que lo que yo hago afecta al otro y viceversa, desaparezco y le abandono.
- Etcétera.
Yo, a eso lo llamo andar en círculos, lo llamo irresponsabilidad y lo llamo estar atrapado en un sueño más que en la realidad. ¡Ojo!, lo digo y aclaro que una relación no implica que tengamos que estar siempre tragando:
- Que tenga que estar siempre manteniendo una actitud que no responde a mi estado de ánimo porque al otro se le antoje y viceversa.
- Que tenga que aguantar que la otra persona siempre se mantenga distante y fría como un tempano y viceversa.
- Que tenga que estar siempre cargando con los problemas del otro e incluso que el otro me los cargue a mí.
- Que siempre me tenga que cortar de hacer lo que quiero por el otro y que el otro se tenga que cortar de hacer lo que quiere por mí.
- Que tenga que ceder y tragar ante mi pareja en cosas en las que, me doy cuenta de que, me estoy traicionando a mí mismo.
Una cosa es mantener una relación con otra persona y algo muy distinto es vivir en función de ella... una cosa es que yo viva para el otro o que el otro viva para mí y otra muy distinta es que compartamos nuestras vidas juntos.
Adviértase en los párrafos anteriores como en un caso no se tolera la realidad y que en el otro se repite constantemente el “tengo que” y el “siempre”. Donde hay quien no toca suelo, suele haber quien se arrastra por él.
Me gusta mucho cuando Jorge Bucay dice:
“...Uno tiene que saber responder a estas preguntas: ¿Quien soy yo? ¿A dónde voy? ¿Con quien? ¿Y Para qué?...”
Si uno o una no puede contestarse, con honestidad, a estas simples preguntas lo mejor es que vaya a un terapeuta o a un psicólogo a mirarse el culo... ¿El culo? Sí, el culo, andar de culo por la vida y no darse cuenta de ello. No hay problema siempre que sea una elección y no una pauta, en un caso uno es responsable y en el otro no sabe que es responsable.
Responsabilidad significa que todo lo que hago, lo hago en función de lo que siento y de lo que pienso yo mismo, sin responsabilidad no hay forma de crecer y crecer es una función natural de la vida. No hay ningún avance a nivel global, relacional e individual que no se haya alcanzado mediante el error. Para mí, lo individual se condensa en esta oración:
Madurar es aceptar el error como algo propio y necesario.
Y a nivel de pareja se establecería de esta forma:
Madurar en pareja es aceptar que libremente decido estar junto a ti desde mi individualidad sabiendo que no soy perfecto, que no soy fácil, que tengo la voluntad de trabajar en las dificultades que me encuentro en esto que formamos en común si tienen solución y de renunciar si no la tienen.
Y para eso es necesario el compromiso, el arriesgarse a emprender un camino junto al otro, a definir una trayectoria y a estamparse si hace falta porque:
Uno no madura sin hacerse pupa de vez en cuando.
Como se puede observar las relaciones, interpersonales y de pareja, son un campo abonado para aprender de nosotros mismos a través de los demás.
Como es un tema extenso y complejo os pediré que sigáis al tanto del blog si os interesa el tema, estoy preparando una nueva hornada de artículos relacionados.
También me gustaría pediros que plantearais dudas, inquietudes, problemas personales y cualquier cosa que os surja, de forma anónima aquí, en el blog, a fin de poder ampliar los contenidos y de enriquecer a otras personas con vuestras experiencias y con lo que yo os pueda aportar.





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