miércoles, 9 de marzo de 2016

El día de la mujer trabajadora


Ayer fue el día de la mujer trabajadora. Aún no siendo un gran amigo de la cultura (en mayúsculas) puse una mera felicitación a las mujeres en general, en mi muro, en Facebook. Nadie me hizo ninguna mala contestación pero en el canal de noticias había un poco de todo... sobre todo.

Como soy así de “defectuosillo” y un hecho inmediato suele enlazarme mentalmente con un hecho o situación del pasado recordé mi exposición en un taller monográfico impartido por Jaume Cardona.
Se trataba de un sueño arquetípico en el que emprendía un viaje alejándome de la mujer y del secuestro emocional de la misma para encontrar mi lugar en el mundo, este viaje se realizaba en solitario y pasaba por diferentes fases de mi existencia y en diferentes épocas de mi vida hasta que encontraba un lugar entre los hombres que me dejaban en un lugar sagrado, en soledad.

Los significados del sueño en sí guardaban relación en parte con mis estructuras parentales, la sorpresa se la llevaron las mujeres que asistían también al taller y aún se sorprendieron más cuando gran parte del resto de hombres del grupo fueron presentando sus sueños.
En esos sueños los hombres aparecíamos secuestrados, temerosos y/o machacados por las figuras femeninas de su infancia, y por norma general la figura masculina era algo ausente, difuso y/o desvirtuado.
Los hombres a nuestra vez fuimos testigos de lo mucho que habían sufrido ellas también a manos de los hombres.

Mientras escribía esto he decidido ir a ver si dos compañeras de aquel taller habían colgado algo en sus muros personales sobre el asunto del día de la mujer, la verdad es que esperaba encontrar una mera felicitación como la mía pero no se han molestado ni tan si quiera en eso. No han dicho nada y, mirando este ahora, me doy cuenta que en aquel taller se abrió una brecha entre nosotros y ellas.

En algunos casos la ampliación de la consciencia desdibuja esa frontera polar donde “los hombres son...” y “las mujeres son...”. Como hombre, antes y después de aquellos monográficos donde la comprensión y la compasión arrasaban con la cultura y con las experiencias pasadas que nos mancillaban la imagen que teníamos de nuestra otredad complementaria, me ha tocado sufrir la herencia y/o carga que las mujeres arrastraban del viejo régimen y de sus vestigios en sus anteriores parejas o maridos y, como no, de sus ancestros.

Quizá por eso, ayer felicité a las mujeres en general y hoy a mi y a otros tantos en particular por seguir queriendo alejarme de la cultura, que lo impregna y envenena todo, para aportar mi grano de arena creando otra cultura un poco más sana. Como decía un loco muy cuerdo “Vayan a terapia, a mi me fue bien, en serio”.

Un abrazo a hombres y mujeres por igual.


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