domingo, 8 de noviembre de 2015

TEATRO IMPRO EN SEKVANTARO





TEATRO IMPRO Vs TEATRO ORTODOXO

El teatro improvisado es la forma más fascinante que he conocido de hacer teatro. ¿Por que? Fácil, siempre que he hecho teatro me he visto sujeto a reglas y guiones que en el teatro impro quedan prácticamente anuladas o contrariadas. El teatro impro para mí es la forma más lúdica, abierta y divertida de hacer teatro y de poner de manifiesto las propias limitaciones del actor y así poder reconocerlas y trabajar con ellas, sobre ellas o más allá de ellas.

Esto se debe a que en gran medida en el teatro improvisado se usa la imaginación inmediata como telón de fondo y en el teatro de oficio se pretende, en muchos casos, hacer retratos fieles a la realidad. El problema de la “Realidad” es que queda sujeta a un guión, con lo cual ésta queda sujeta a algo artificial en tanto a que actor, escena y todo lo que ocurre suele quedar sujeto a la mentalidad del guionista o del director, y esas mentalidades en algunos casos están muy contenidas a las experiencias subjetivas de los mismos y a una objetividad en algunos casos dudosa.

Esto no pretende ser ningún ataque al teatro ortodoxo, si no más bien una observación en las pocas experiencias que he vivido en él y que me han hecho abandonarlo tarde o temprano. 

TEATRO IMPRO 

La magia de improvisar consiste en construir cualquier experiencia que se le ocurra al grupo de actores aquí y ahora, se construye la escena y lo que surge en ella en tiempo real. No hay guión y la premisa es siempre la afirmación de la propuesta por absurda que parezca.

Aunque actualmente ya se puede disfrutar de espectáculos de teatro Impro en algunas salas de Barcelona éste se usa en formación en arte dramático para poner al actor en una situación conflictiva. Así como en una obra estructurada el actor tan solo tiene que ceñirse al guión e interpretar el papel en Impro no hay ningún guión al que uno se pueda sujetar o defender con lo cual el actor queda forzado a la originalidad y al libre albedrío dentro de la propuesta que la escena representa.

La única dificultad que opera aquí es que es necesario perder el propio papel al cual el actor vive pegado de per se o conocerlo tan bien como para poder dar respuestas más elásticas o saber explotar en mayor o menor medida las potencialidades y carencias de ese papel vital. En este caso tanto el teatro en general como la impro en particular tienen una vertiente terapeutica para muchas personas.

IMPRO COMO ACTIVIDAD

La propuesta de la actividad consiste en una hora o más de juegos teatrales en grupo y unos tres cuartos de hora o media hora de improvisaciones cortas, después hay un cierre en grupo para recapacitar sobre las vivencias, dificultades y sensaciones que se han tenido durante la sesión.

Los beneficios del teatro improvisado son variados, estos van desde lo mental como puede ser aumentar la agilidad mental, la atención y la concentración, a lo instintivo como puede ser una mayor conexión con el cuerpo y una mejoría en la expresión y realización motriz, pasando por lo emocional como puede ser una mayor autenticidad de la expresión de los sentimientos en nuestra relación con los demás y con nosotros mismos.

Del mismo modo el taller se puede adaptar para poder interpretar situaciones de la vida cotidiana, a petición de cualquier actor o actriz del grupo, para poder obtener una visión más clara de lo que le pasa así como para poder vivir la experiencia en modo laboratorio a fin de poder aceptar tal situación u obtener de los demás formas de actuar que puedan ayudar al peticionario o peticionaria.


Xavier Angel Cebrecos



martes, 29 de septiembre de 2015

MEDITACIÓN ANAPANA EN SEKVANTARO


Al abrir un espacio de meditación me planteé escribir un poco sobre la motivación que me ha empujado a hacerlo. En el apartado actividades encontraréis mi teléfono de contacto y el mail para los grupos de meditación.

El precio de esta actividad es la voluntad.

VIDAS VOLCADAS HACIA EL EXTERIOR

En nuestro mundo, en este ajetreo que llamamos vida, estamos de alguna forma u otra sometidos y sometidas a un constante flujo de información, a un bombardeo constante de datos visuales que tienen como función que deseemos esto y aquello prometiéndonos, a niveles burdos y sutiles, que seremos más felices o más deseables. ¿Confundimos nuestras necesidades genuinas con deseos innecesarios?

Organizamos nuestras vidas en torno a las obligaciones que asumimos como adultos y adultas y que, de alguna forma u otra, nos imponemos a nosotros mismos a través de este ente, que creamos y conformamos cada día, al que llamamos sociedad. ¿Creamos y conformamos una sociedad en la que nos podemos sentir en paz y tranquilidad?

Despertamos casi cada día a una hora concreta, nos alimentamos a horas concretas, vamos a trabajar a una hora concreta y salimos a otra hora concreta. Disponemos de nuestro tiempo libre organizándolo en el poco tiempo que nos queda quedando con los seres a los que queremos a horas concretas y limitando ese tiempo hasta la hora concreta de ir a dormir para repetir, ese mismo patrón, al día siguiente. ¿Se mueven nuestras vidas al son de las agujas del reloj o movemos nuestras vidas desde nuestras sensaciones internas que nos dicen que estamos vivos?


LOS SÍNTOMAS

Releyendo lo que acabo de escribir con algo más de atención me he dado cuenta de que, incluso mientras lo escribía, sentía cierto grado de ansiedad. El retrato del hombre y la mujer occidentales parece más bien el retrato de una sociedad accidentada donde somos víctimas y verdugos de nosotros mismos y no nos damos cuenta de ello.

Parece que el paraíso que un día se puso ante nuestros ojos se ha transformado en una maquinaria imparable que no nos permite estar con nosotros mismos y con nosotras mismas, posiblemente tampoco nos permite un contacto genuino con los demás con tantas cosas danzando por nuestra mente.

Nuestra ausencia de silencio interior y la de nuestros iguales da como resultado un cacareo constante donde acompañarse en silencio y mera observación se ha convertido en algo poco usual. Ni si quiera en la intimidad o al despertar nos damos descanso: ponemos la televisión o la radio para llenar cualquier hueco de paz, no sea que nos encontremos con nosotros mismos y no nos guste lo que veamos o no nos guste lo que sintamos.


PARA QUÉ MEDITAR:

Hay diversas disciplinas de meditación o de terapias que ayudan a restablecer el desequilibrio que hemos establecido como patrón de normalidad. Algunas de ellas, como la Vipassana, nos sirven para ir mucho más allá de lo cotidiano y limpiar impurezas que se hayan lejos del alcance de nuestra conciencia. Otras como la Anapana se quedan un poco más cerca, de hecho has de aprender Anapana para poder realizar la meditación Vipassana.

Anapana es una meditación centrada tan solo en la respiración:

  1. Nos ayuda a tomar conciencia del ajetreo mental al que estamos sometidos y que favorece el poder tomar un poco de distancia de ese parloteo incesante. 
  2. Facilita la concentración y limita las divagaciones y las ideas locas dejándolas por lo que son. 
  3. Permite que aquietemos la mente para lograr espacios de silencio en nuestro interior .
  4. Favorece retirarnos un poco del mundo exterior mejorando el contacto genuino con nosotros mismos.
  5. Mejora nuestra capacidad para ser ecuánimes ante nuestros conflictos y ante el mundo exterior.

La decisión no está por ahí fuera, no hay que ir a buscarla, la decisión siempre está en nuestro interior.

Xavier Angel Cebrecos

Sekvantaro: Página de Facebook.