miércoles, 26 de junio de 2013

RELACIONES (II) De médico, poeta y loco...


Conviene en las relaciones situar mente, cuerpo, emociones y conciencia en su justo lugar.

Poniendo conciencia en estos tres aspectos quizá podamos situarnos en el lugar que corresponde ante nuestros amigos, pareja o en nuestras relaciones íntimas, así desde la igualdad y librarnos de relaciones asimétricas, de hábitos automáticos sostenidos por mucho tiempo y de relaciones que a largo plazo suelen ser contaminantes o estar contaminadas.

  • Igualdad quiere decir que entre tú y yo no hay diferencias.

  • Relaciones asimétricas quiere decir que yo no te hago de padre o madre y tu no me haces de padre o madre.
  • Hábitos automáticos quiere decir esas cosas que hago sin darme cuenta por mis cosas irresueltas (antiguas relaciones ya sea con antiguas parejas o con nuestros padres).

  • Relaciones contaminantes o que a largo plazo están contaminadas quiere decir que a parte de “tu y yo” en esta relación hay más gente de la que somos conscientes y estas tienen su aparición de forma mental, emocional e incluso instintiva.

Una de mis dificultades como persona y como terapeuta siempre ha sido la de acabar siendo la diana de las cosas irresueltas del otro en la relación y en algunos casos también poner cosas irresueltas mías en la otra persona.

Si eso no se corta y se establece de otra manera, a largo plazo, créanme  es un autentico infierno. Hay parejas que llevan años viviendo en él. Afortunadamente para mí y gracias a los años de terapia ya me se ver la cosa a tiempo, sobre todo en el momento en el que mi mente se ve desbordada por las situaciones del pasado que ya no son en algo que ahora és y con personas que ahora son enseñándome lo mismo que me enseñaban aquellas personas que fueron.

También por carácter una de mis costumbres es hacer de padre de mis amigos, otro hábito profundamente desgastante que al final acaba en inevitable depresión o sentido de la posesión. En este caso fueron mis amigos de la infancia los que me enseñaron y es una forma de mi carácter que tengo mucho más a raya.

Poniéndome a mi mismo como ejemplo dejé de escribir en este blog al poco de conocer a una persona por la que he sentido un profundo cariño, afecto y atracción. En mi caso, por ejemplo, la cosa está en que sencillamente dejo de hacer lo que me agrada o lo que necesito en pro de mi por tomar conciencia de la necesidad del otro y claro, lo que me acaba sucediendo es que dedico más tiempo al otro que a mi.

Lo normal después de ver como se establece tan magna ilusión alrededor de las cosas regidas por el amor al prójimo es que uno sienta un miedo o un dolor atroz dado que se ha olvidado de alguien, ese alguien es uno mismo. Afortunadamente para mí cada vez me pierdo menos y soy consciente de que en mi vida todo esto será un fenómeno recurrente.

Lo digo como carta de presentación puesto que de médico, poeta y loco todos tenemos un poco... aquí he mostrado, creo que con suficiente transparencia y desnudez mi parte más loca y, en consecuencia, la más humana. 


A esa persona y a los amigos que día a día me enseñan quien soy va dedicado este artículo y mi menos contaminado amor.

Mi más sincero agradecimiento a mi antiguo terapeuta E. Nieto y a mi actual terapeuta y supervisor J. Cardona. Sin su apoyo y mirada externos posiblemente seguiría dando vueltas en círculos más grandes.