El
campo de las relaciones amorosas es un terreno que siempre ha
resultado cuanto menos interesante y cuanto más el mayor hervidero
de conflictos internos (con nosotros mismos) y externos (con nuestra
pareja o amante). Es un territorio en el cual encontramos valles,
montañas, llanuras... también podemos encontrarnos con campos
primaverales, desiertos, colinas verdes, campos amarillentos y
ciénagas.
Nuestro
compañero o compañera sentimental será aquella persona que tiene
todos los números de la lotería para ponernos delante nuestros
asuntos irresueltos y nuestras Gestalts inconclusas. Esto hace de la
pareja un campo de pruebas inigualable en el cual podemos crecer
acompañados siempre que haya una firme voluntad y un fuerte
compromiso por parte de los dos integrantes de la misma.
Quizá
el reto de nuestros tiempos está, precisamente, en el hecho de que
allí donde nuestros padres y madres estaban limitados en su
capacidad de elección de pareja nosotros nos sentimos mucho más
libres de establecer vínculos y elegir con quien queremos estar y
con quien no, por decirlo de alguna forma:
“El peso
familiar, cultural y social, aparentemente y según el caso, a
disminuido en lo que respecta al establecimiento de vínculos
amorosos”
Por
otro lado eso nos deja un vacío pues la elección de pareja la hace
uno mismo, lo que comporta un elevado grado de responsabilidad, de
esta forma podríamos afirmar que:
“Donde
nuestros padres tenían que asumir ciegamente una responsabilidad
nosotros tenemos la oportunidad de tomarla libremente y con los ojos
abiertos.”
Ya
no son papá o mamá los que nos dicen con quien nos debemos casar y
con quien no, pueden mostrar sus preferencias o mostrar sus opiniones
pero el sentido de obligatoriedad que ellos y ellas sufrieron ha ido
en muchos casos en detrimento hacia su extremo opuesto. Donde cabría
comprender el sentido del compromiso tomado libremente nos
encontramos con el libertinaje.
Con
libertinaje me refiero a la ausencia de responsabilidad al establecer
un vínculo amoroso y afectivo con otra persona. Para aclarar un poco
hago referencia con algunos supuestos:
- Que cuando se acabó el color rosa y las flores de la relación original y la pareja se presenta tal y como es, con defectos y virtudes, no cumple con mi imagen ideal y es desechada para ser substituida.
- Que cuando el rojo pasión y el fuego de la sensualidad original pierden intensidad cierro las puertas y me voy con la música a otra parte en lugar de mirar que puedo hacer para avivarlo.
- Que cuando el verde y tierno de la relación se endurece y los problemas de la vida cotidiana se inmiscuyen dentro de la relación abandono el barco por no poder sostener que los problemas del otro, por muy suyos que sean, me afectan.
- Que cuando me doy cuenta, o ni eso, de que una relación íntima implica que lo que yo hago afecta al otro y viceversa, desaparezco y le abandono.
- Etcétera.
Yo, a
eso lo llamo andar en círculos, lo llamo irresponsabilidad y lo
llamo estar atrapado en un sueño más que en la realidad. ¡Ojo!, lo
digo y aclaro que una relación no implica que tengamos que estar
siempre tragando:
- Que tenga que estar siempre manteniendo una actitud que no responde a mi estado de ánimo porque al otro se le antoje y viceversa.
- Que tenga que aguantar que la otra persona siempre se mantenga distante y fría como un tempano y viceversa.
- Que tenga que estar siempre cargando con los problemas del otro e incluso que el otro me los cargue a mí.
- Que siempre me tenga que cortar de hacer lo que quiero por el otro y que el otro se tenga que cortar de hacer lo que quiere por mí.
- Que tenga que ceder y tragar ante mi pareja en cosas en las que, me doy cuenta de que, me estoy traicionando a mí mismo.
Una
cosa es mantener una relación con otra persona y algo muy distinto
es vivir en función de ella... una cosa es que yo viva para el otro
o que el otro viva para mí y
otra muy distinta es que compartamos nuestras vidas juntos.
Adviértase
en los párrafos anteriores como en un caso no se tolera la realidad
y que en el otro se repite constantemente el “tengo que” y
el “siempre”. Donde hay quien no toca suelo, suele haber
quien se arrastra por él.
Me
gusta mucho cuando Jorge Bucay dice:
“...Uno
tiene que saber responder a estas preguntas: ¿Quien soy yo?
¿A dónde voy?
¿Con quien? ¿Y Para qué?...”
Si
uno o una no puede contestarse, con honestidad, a estas simples
preguntas lo mejor es que vaya a un terapeuta o a un psicólogo a
mirarse el culo... ¿El culo? Sí, el culo, andar de culo por la vida
y no darse cuenta de ello. No hay problema siempre que sea una
elección y no una pauta, en un caso uno es responsable y en el otro
no sabe que es responsable.
Responsabilidad
significa que todo lo que hago, lo hago en función de lo que
siento y de lo que pienso yo mismo, sin responsabilidad no hay forma
de crecer y crecer es una función natural de la vida. No hay
ningún avance a nivel global, relacional e individual que
no se haya alcanzado mediante el error. Para mí, lo
individual se condensa en esta oración:
Madurar
es aceptar el error como algo propio y necesario.
Y
a nivel de pareja se establecería de esta forma:
Madurar
en pareja es aceptar que libremente decido estar junto a ti desde mi
individualidad sabiendo que no soy perfecto, que no soy fácil, que
tengo la voluntad de trabajar en las dificultades que me encuentro en
esto que formamos en común si tienen solución y de renunciar si no
la tienen.
Y
para eso es necesario el compromiso, el arriesgarse a emprender un
camino junto al otro, a definir una trayectoria y a estamparse si
hace falta porque:
Uno
no madura sin hacerse pupa de vez en cuando.
Como
se puede observar las relaciones, interpersonales y de pareja, son un
campo abonado para aprender de nosotros mismos a través de los
demás.
Como
es un tema extenso y complejo os pediré que sigaís al tanto del
blog si os interesa el tema, estoy preparando una nueva hornada de
articulos relacionados.
También
me gustaría pediros que plantearais dudas, inquietudes, problemas
personales y cualquier cosa que os surja, de forma anónima aquí, en
el blog, a fin de poder ampliar los contenidos y de enriquecer a
otras personas con vuestras experiencias y con lo que yo os pueda
aportar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario