jueves, 15 de noviembre de 2012

RELACIONES (I)


El campo de las relaciones amorosas es un terreno que siempre ha resultado cuanto menos interesante y cuanto más el mayor hervidero de conflictos internos (con nosotros mismos) y externos (con nuestra pareja o amante). Es un territorio en el cual encontramos valles, montañas, llanuras... también podemos encontrarnos con campos primaverales, desiertos, colinas verdes, campos amarillentos y ciénagas.


Nuestro compañero o compañera sentimental será aquella persona que tiene todos los números de la lotería para ponernos delante nuestros asuntos irresueltos y nuestras Gestalts inconclusas. Esto hace de la pareja un campo de pruebas inigualable en el cual podemos crecer acompañados siempre que haya una firme voluntad y un fuerte compromiso por parte de los dos integrantes de la misma.



Quizá el reto de nuestros tiempos está, precisamente, en el hecho de que allí donde nuestros padres y madres estaban limitados en su capacidad de elección de pareja nosotros nos sentimos mucho más libres de establecer vínculos y elegir con quien queremos estar y con quien no, por decirlo de alguna forma:

El peso familiar, cultural y social, aparentemente y según el caso, a disminuido en lo que respecta al establecimiento de vínculos amorosos”

Por otro lado eso nos deja un vacío pues la elección de pareja la hace uno mismo, lo que comporta un elevado grado de responsabilidad, de esta forma podríamos afirmar que:

Donde nuestros padres tenían que asumir ciegamente una responsabilidad nosotros tenemos la oportunidad de tomarla libremente y con los ojos abiertos.”




Ya no son papá o mamá los que nos dicen con quien nos debemos casar y con quien no, pueden mostrar sus preferencias o mostrar sus opiniones pero el sentido de obligatoriedad que ellos y ellas sufrieron ha ido en muchos casos en detrimento hacia su extremo opuesto. Donde cabría comprender el sentido del compromiso tomado libremente nos encontramos con el libertinaje.



Con libertinaje me refiero a la ausencia de responsabilidad al establecer un vínculo amoroso y afectivo con otra persona. Para aclarar un poco hago referencia con algunos supuestos:
  • Que cuando se acabó el color rosa y las flores de la relación original y la pareja se presenta tal y como es, con defectos y virtudes, no cumple con mi imagen ideal y es desechada para ser substituida.
  • Que cuando el rojo pasión y el fuego de la sensualidad original pierden intensidad cierro las puertas y me voy con la música a otra parte en lugar de mirar que puedo hacer para avivarlo.
  • Que cuando el verde y tierno de la relación se endurece y los problemas de la vida cotidiana se inmiscuyen dentro de la relación abandono el barco por no poder sostener que los problemas del otro, por muy suyos que sean, me afectan.
  • Que cuando me doy cuenta, o ni eso, de que una relación íntima implica que lo que yo hago afecta al otro y viceversa, desaparezco y le abandono.
  • Etcétera.

Yo, a eso lo llamo andar en círculos, lo llamo irresponsabilidad y lo llamo estar atrapado en un sueño más que en la realidad. ¡Ojo!, lo digo y aclaro que una relación no implica que tengamos que estar siempre tragando:
  • Que tenga que estar siempre manteniendo una actitud que no responde a mi estado de ánimo porque al otro se le antoje y viceversa.
  • Que tenga que aguantar que la otra persona siempre se mantenga distante y fría como un tempano y viceversa. 
  • Que tenga que estar siempre cargando con los problemas del otro e incluso que el otro me los cargue a mí.
  • Que siempre me tenga que cortar de hacer lo que quiero por el otro y que  el otro se tenga que cortar de hacer lo que quiere por mí.
  • Que tenga que ceder y tragar ante mi pareja en cosas en las que, me doy  cuenta de que, me estoy traicionando a mí mismo.

Una cosa es mantener una relación con otra persona y algo muy distinto es vivir en función de ella... una cosa es que yo viva para el otro o que el otro viva para mí y otra muy distinta es que compartamos nuestras vidas juntos.
Adviértase en los párrafos anteriores como en un caso no se tolera la realidad y que en el otro se repite constantemente el “tengo que” y el “siempre”. Donde hay quien no toca suelo, suele haber quien se arrastra por él.

Me gusta mucho cuando Jorge Bucay dice:

...Uno tiene que saber responder a estas preguntas: ¿Quien soy yo? ¿A dónde voy? ¿Con quien? ¿Y Para qué?...”

Si uno o una no puede contestarse, con honestidad, a estas simples preguntas lo mejor es que vaya a un terapeuta o a un psicólogo a mirarse el culo... ¿El culo? Sí, el culo, andar de culo por la vida y no darse cuenta de ello. No hay problema siempre que sea una elección y no una pauta, en un caso uno es responsable y en el otro no sabe que es responsable.

Responsabilidad significa que todo lo que hago, lo hago en función de lo que siento y de lo que pienso yo mismo, sin responsabilidad no hay forma de crecer y crecer es una función natural de la vida. No hay ningún avance a nivel global, relacional e individual que no se haya alcanzado mediante el error. Para mí, lo individual se condensa en esta oración:

Madurar es aceptar el error como algo propio y necesario.


Y a nivel de pareja se establecería de esta forma:

Madurar en pareja es aceptar que libremente decido estar junto a ti desde mi individualidad sabiendo que no soy perfecto, que no soy fácil, que tengo la voluntad de trabajar en las dificultades que me encuentro en esto que formamos en común si tienen solución y de renunciar si no la tienen.


Y para eso es necesario el compromiso, el arriesgarse a emprender un camino junto al otro, a definir una trayectoria y a estamparse si hace falta porque:

Uno no madura sin hacerse pupa de vez en cuando.


Como se puede observar las relaciones, interpersonales y de pareja, son un campo abonado para aprender de nosotros mismos a través de los demás.
Como es un tema extenso y complejo os pediré que sigaís al tanto del blog si os interesa el tema, estoy preparando una nueva hornada de articulos relacionados.
También me gustaría pediros que plantearais dudas, inquietudes, problemas personales y cualquier cosa que os surja, de forma anónima aquí, en el blog, a fin de poder ampliar los contenidos y de enriquecer a otras personas con vuestras experiencias y con lo que yo os pueda aportar.



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