martes, 23 de octubre de 2012

VIPASSANA & GESTALT, GESTALT & VIPASSANA

Después de haber finalizado mi formación como terapeuta Gestalt y tras más de un año de mi primera experiencia en el retiro de meditación Vipassana me dispongo a intentar haceros llegar mis conclusiones sobre los beneficios que estos dos métodos o disciplinas significan en la actualidad para mi. Aclarar que como son métodos que se experimentan, tanto la experiencia como la interpretación son subjetivas, no hay mejor manera de averiguar si el método funciona en uno mismo que experimentandolo.

Para entrar en materia, sintiéndome más terapeuta que meditador, empezaré por hacer un pequeño retrato de conceptos muy básicos de lo que sería la terapia Gestalt y de los origenes del Análisis Bioenergético:
Siguiendo la trayectoria de autores como Fritz Perls o Wilhem Reich uno llega a la conclusión, después de determinadas lecturas (“El enfoque gestáltico” de F.Perls y “ La Función del Orgasmo” de W. Reich), de que el equilibrio saludable en el ser humano consiste en la capacidad y la flexibilidad que éste posee para entrar en contacto con una necesidad, satisfacerla y retirarse.


La aportación de Reich lo contempla desde la función de tensión y distensión del organismo: tensión que origina la apertura del ciclo haciendo consciente la necesidad y distensión al haberla satisfecho. Funciona como una polaridad en la que en un extremo tenemos la tensión y en el otro la distensión.
Perls disecciona este proceso en diferentes etapas y observa como ciertas perturbaciones psíquicas interrumpen, en diferentes estadios, la satisfacción de la necesidad. Relacionándolo con la afirmación arriba citada de Reich, lo que observa Perls, es como se interrumpe el movimiento y la fluctuación natural entre tensión y distensión, cuando dicha fluctuación se interrumpe hablaríamos de un ciclo de la necesidades perturbado y/o polarizado. Dicho sea de paso esas perturbaciones de carácter individual e incluso colectivo pueden tener su origen en causas exógenas (culturales, sociales,...) y/o endógenas (aprendizajes y percepciones de carácter biográfico) al individuo.
Dichos autores, con los cuales comparto a grandes rasgos mucho de lo que he aprendido por mi experiencia vital, reconocen en la satisfacción de una necesidad, mediante el contacto genuino con la misma, una fuente de salud. Quizá por eso a muchas personas el carácter dionisíaco de la Terapia Gestalt les resulta muy práctico y funcional para hacer consciente su ciclo neurótico y poder establecer nuevas pautas de conducta que facilitan el contacto genuino con sus necesidades.
Por eso la tendencia actual por la que se reconoce a la Gestalt es como una terapia de Contacto.

Si bien cabe ampliar el concepto de “Terapia Gestalt como una terapia de contacto”, cosa que haré más adelante, aquí es donde la experiencia del retiro de Meditación Vipassana me ayudó a comprender la magnitud del asunto pues, como buen buscador, no soy participe de quedarme con un punto de vista concreto o encerrarme en un único marco teórico que se preocupe por estudiar, comprender y mitigar los males que azotan la psique, el alma y el espíritu humanos.
Si nos atenemos al concepto sesgado de “la terapia Gestalt como una terapia de contacto” entrando en contradicción con el mismísimo Perls, la meditación Vipassana sesgada nos situaría en el extremo opuesto... la Retirada.
Diez días de estricta meditación, sin poder hablar, sin poder comunicarte o expresar, escribir o dibujar, escuchar música o tener relaciones sexuales no es algo a lo que muchas personas estén dispuestas a enfrentarse. Esta confrontación con uno mismo y la ruptura tremenda de hábitos compulsivos a los que por norma general nos sometemos tiene como función comprender y experimentar estos tres preceptos o verdades universales: la impermanencia, el sufrimiento y la ausencia de ego.
Para comprender y experimentar estos tres fenómenos es necesario ese entorno estricto y totalmente opuesto a lo que en Gestalt se vende como contacto, es decir, aparentemente lo que se hace en Vipassana es Retirarse completamente a uno mismo... y en parte esa es la clave puesto que señala el otro lado de la cosa, el contacto pleno con uno mismo, el retraimiento total hasta llegar a sensaciones muy sutiles que se dan en uno mismo y consecuentemente se dan en todo aquello que a uno le rodea.

Si la Gestalt cubre en buenas condiciones la gestión de la agresividad y la responsabilidad de salir al mundo a obtener lo que uno necesita facilitando un contacto interno y después uno externo con la necesidad lo que la Vipassana facilita y en lo que hace hincapié es sobre todo en la gestión de la retirada. Una retirada de la cual se puede observar lo impermanente de cualquier cosa, el sufrimiento que genera el apego a eso que es impermanente y el reconocimiento del ego como una ficción que nunca tiene suficiente y que, moldeada por el entorno y creada por nosotros mismos, se ha convertido en nuestro amo en lugar de nuestro siervo.
Una imagen que encarna de una forma un poco exagerada al siervo convertido en amo la podemos encontrar en Gollum, el personaje de El Señor de los Anillos de J.R Tolkien, en última instancia es la compasión por esa creación y la aceptación de que forma parte de nuestra vida lo que nos puede hacer más amorosos con nosotros mismos y con los demás, siempre, claro está, poniendo un límite y reconociéndolo como algo que es funcional y que siempre malversará aquello que se puede considerar genuinamente necesario. Dicho de otra manera la mente/ego siempre va a dotar los objetos del mundo exterior como algo que, de alguna forma u otra, le completa.
Desde ambas experiencias vividas enteramente las dos muestran en cierta medida una polaridad que abarca un gran conocimiento y entrama una gran responsabilidad con uno mismo y con aquellas personas de las que uno se acompaña en algunos tramos del camino.

Si quieres experimentarlo de una forma un tanto burda (importante no hacerse daño) sujeta tan fuerte como puedas un objeto con una de tus manos y aguanta tanto como puedas, como si fuera tu vida lo que estas agarrando, mira a ver que sensaciones se van produciendo en dicha acción y ves hasta el límite, hasta que no te quede otro remedio que soltarlo, sigue atento a lo que sientes tras soltarlo... y después pregúntate con cuantas cosas, personas e ideas haces lo mismo de forma inconsciente, si eres honesto al darte la respuesta habrás empezado el camino, ahora puedes empezar a hacerte responsable.